¡Cristo Vive! ¡Con Él somos esperanza!
Recursos Digitales para Pascua Infantil y Adolescentes. (2026).
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Indicaciones Generales 2026

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El papa Francisco nos invitó frecuentemente a ser “peregrinos de esperanza”, las peregrinaciones son muy antiguas; San Lucas en su evangelio nos dice que la Sagrada Familia (Jesús, María y José) peregrinaba cada año de Nazaret a Jerusalén y lo hacían para celebrar la fiesta de la Pascua.

El Papa Benedicto XVI escribió que, el significado más profundo de estas peregrinaciones anuales para el pueblo judío, era la poderosa afirmación de que Israel era “el pueblo peregrino de Dios, siempre en camino hacia su Dios y recibiendo su identidad y unidad del encuentro con Dios, en el único Templo. La Sagrada Familia ocupa su lugar dentro de esta gran comunidad, peregrina en su camino hacia el Templo y hacia Dios”.1

La vivencia de nuestra “pascua 2026” gira en torno al tema de la “esperanza”. Queremos hacer vida la invitación del Papa, a renovar nuestra esperanza en Dios, destacando especialmente la necesidad, de ser nosotros mismos esperanza para los demás. Queremos ser peregrinos, caminantes, viajeros en la construcción de esta esperanza, queremos testimoniar «Que la luz de la esperanza cristiana llega a cada persona, como un mensaje del amor de Dios, dirigido a todos».2

Somos conscientes de que vivimos en un mundo en el que la preocupación, parece reinar más que la esperanza; un mundo en el que se acumulan nubes de guerra cada vez más amenazantes; crece en todos nosotros la ansiedad por el cambio climático y por la supervivencia de muchos pueblos y del propio planeta. Pero también somos conscientes que como cristianos estamos llamados a mantener viva, la certeza de que Dios no está ausente de nuestras preocupaciones, de nuestros sueños por construir un mundo mejor y nos llama a una «misión especial»: acompañar a nuestro niños, adolescentes y jóvenes; «dejarnos guiar por el Espíritu de Dios y sentirnos Iglesia, enviada a reavivar la esperanza en un mundo, sobre el que pesan sombras oscuras».3

No podemos olvidar que nuestra fe y nuestra esperanza se fundamentan en Jesucristo, quien muriendo en la cruz, nos dio vida eterna, porque sabemos que, si él resucito, también nosotros resucitaremos, reconocemos que Él es «el Resucitado», «el Victorioso», quien derrotó toda forma de mal, incluso aquel mal que a los ojos de los hombres parecía irreparable: la muerte. Es aquí, en la fe pascual, donde encontramos la fuente de nuestra esperanza. Y somos testigos y heraldos de esta esperanza.

Para ello, queremos renovar en cada uno de nosotros la espiritualidad pascual que vivimos en cada Eucaristía y, de manera muy especial en el Triduo Pascual, centro y culminación de nuestra esperanza. Somos bautizados, en la muerte y resurrección redentoras de Cristo, en la Pascua del Señor, que marca la eterna primavera de la historia. Somos “pueblo de Dios”, con una mirada siempre llena de esperanza para compartir con todos, porque en Cristo “creemos y esperamos sabiendo que la muerte y el odio no son las últimas palabras”, sobre la existencia. Que la vivencia de esta Pascua 2026 sea, para todos nosotros y nuestras comunidades, una ocasión para renovar nuestro compromiso de gritar con nuestra vida que:

“¡Cristo vive! Con Él somos esperanza”

La esperanza es la virtud que destruye la desesperación y nos permite creer en la capacidad de Dios para transformar la oscuridad en luz. Por eso queremos ponernos en camino, siguiendo la tradición de la peregrinación con un espíritu profundamente esperanzado, y reconocemos que nuestro destino no es un edificio como el Templo, ni ningún lugar terrestre por santo que sea. Nuestra peregrinación es un viaje espiritual, que nos permite seguir a Jesús en el camino de la Cruz. En esta peregrinación, hay varias paradas, y en ocasiones desvíos, pero nuestro destino final es la alegría del cielo, nuestra verdadera patria, porque si Cristo Resucitó, también nosotros resucitaremos.

Queremos peregrinar en esta vivencia de la esperanza, nos adentraremos durante esta semana:

- Lunes: “La esperanza nace del amor y se funda en el amor”.
Creemos que la esperanza tiene su origen en Dios, que nace y se fundamenta en Él, y por eso la “esperanza, es para nosotros ancla segura y firme para nuestra vida”.

- Martes: “Peregrinos de esperanza, porque caminamos junto a Jesús”.
Somos “Peregrinos de Esperanza”, confiados en que caminamos junto a Jesús.

- Miércoles: “Con Jesús vivimos la esperanza aquí y ahora”.
Con Jesús vivimos una esperanza en el presente, es una esperanza activa, que impulsa a vivir de tal manera, que los demás puedan encontrar en nosotros, consuelo y estimulo.

- Jueves: “La esperanza está en que Jesús nos ama y se queda con
nosotros”.
Esta es la esperanza: saber que, aunque podamos fallar, Dios nunca nos falla. Aunque lo podamos traicionar, Él nunca deja de amarnos. Y si nos dejamos alcanzar por este amor – humilde, herido, pero siempre fiel – entonces podemos de verdad renacer. Y empezar a vivir ya no como traidores, sino como hijos siempre amados.

- Viernes: “Nada ni nadie podrá separarnos jamás del amor de Dios”.
El amor de Jesús no niega la verdad del dolor, pero no permite que el mal sea la última palabra. Este es el misterio que Jesús realiza por nosotros, en el que también nosotros, a veces, estamos llamados a participar.

- Sábado: “Con María aprendemos a vivir, una esperanza habitada por
el amor”.
La esperanza cristiana no nace en el ruido, sino en el silencio de una espera, habitada por el amor. Nos lo enseña la virgen María: ella encarna esta esperanza. Cuando nos parezca que todo está detenido, que la vida es un camino interrumpido, acordémonos del Sábado Santo. También en la tumba, Dios está preparando la sorpresa más grande. Y si sabemos acoger con gratitud aquello acontecido, descubriremos que, justamente en la pequeñez, y en el
silencio, Dios ama transfigurar la realidad.

- Domingo: “Somos testigos de esperanza porque Cristo resucito”
Celebrar la esperanza como una certeza de vida nueva, que se renueva incluso después de la tristeza y la dificultad. La resurrección de Jesús de entre los muertos, es la base de una esperanza “viva” para los cristianos. Esta resurrección garantiza la victoria sobre la muerte, el pecado y la injusticia, ofreciendo esperanza de una vida eterna y una existencia transformada.

Contaremos con nuestro pasaporte que nos permitirá ir registrando nuestro peregrinar con Jesús día a día. La luz de la esperanza nos guía mientras peregrinos, seguimos las huellas de Jesús. Y el Espíritu Santo nos une como compañeros de viaje, impidiendo que nos perdamos, o nos desanimemos en nuestro camino.

Contaremos con un símbolo que nos acompañará, “el símbolo del ancla”, signo de esperanza, en la espera del bien, de estabilidad y seguridad en medio de las tormentas de la vida. La cruz, que el ancla evoca, tomada por Jesús, es fuerza de salvación y símbolo de nueva vida.

El cristiano tiene esperanza, no por mérito propio. Si cree en el futuro, es porque Cristo murió, resucitó y nos dio su Espíritu. «Se nos ofrece la salvación, en el sentido de que se nos ha dado la esperanza, una esperanza fiable, gracias a la cual, podemos afrontar nuestro presente». En este sentido, una vez más, decimos que la esperanza es una virtud teologal: no emana de nosotros, no es una obstinación de la que queremos convencernos, sino que es un don, que viene directamente de Dios.

La esperanza, es la virtud de quien tiene un corazón joven, de quien vive una tensión permanente hacia el futuro. ¡Qué gracia! Si, después de una larga peregrinación, nuestro corazón se llenará de una alegría, que nunca antes habíamos sentido, y nosotros también pudiéramos exclamar:
Señor te he podido encontrar y ahora quiero comunicarlo, a cada uno de mis hermanos.

Después de todo el periodo de Cuaresma, que es un tiempo especial en el que se nos ofrece, la gracia de convertirnos; es decir, de renovar nuestra vida, siguiendo el ejemplo de Jesucristo, crucificado y resucitado. La vivencia de la Semana Santa, debe ser un acercarnos plenamente a Jesús y vivir con Él su misterio pascual, en el que demuestra su inmenso amor por toda la humanidad, sin escatimar nada y que nos invita a vivir de manera concreta la esperanza, y generando esperanza a nuestro alrededor.
Santa Peregrinación con Jesús

Con gratitud y oración, el equipo de redacción:
Sor María del Carmen Juárez Roldán. FMA
Sor Rosa Isela Solares Oseguera. FMA
Diseño: María de la Luz Prieto

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1 Benedicto XVI escribe en Jesús de Nazaret: La Infancia de Jesús.
2 Spes non confundit, 6.
3 Cf. Mensaje del Santo Padre para la Jornada Mundial de las Misiones 2025.

3 comentarios:

  1. Disculpe, ¿Para descargar los folletos de la Pascua Infantil y Adolescentes 2026?

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  2. Asistimos él sábado a la Pre Pascua 2026.
    Pero en el blog no están los folletos.

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  3. Sería tan amable de compartirlos por este medio por favor.🙏

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